Absorción de energía sexual y vampirismo energético (Parte III)

Si aceptamos como ciertos los datos establecidos hasta aquí, es decir, que existe una relación entre energía erótica y relaciones mágicas demostrada a través de consejos y prohibiciones sobre el empleo de aquella para la obtención de efectos paranormales, debemos convenir que el empleo, o si se quiere, el consumo de energía en tareas de magia y videncia, provoca un debilitamiento de la misma. De tal forma, que si no se tiene en cuenta la posibilidad de reemplazar la energía utilizada se corre el riesgo de sufrir un proceso de atenuación de los caracteres correspondientes al propio sexo…

Toda energía empleada y no repuesta provoca pérdida de vigor del sistema, de la misma forma que la Ley de la entropía en termodinámica implica el que la atenuación progresiva de los sistemas de energía que carecen de actualización.

De este planteamiento derivan dos consecuencias: o bien, el practicante de disciplinas mágicas paranormales, acepta el riesgo de asexualización progresiva, o bien, aborda el problema del reemplazo de la energía utilizada. Y en esta segunda hipótesis aparece una encrucijada.

El primer camino es llamado frecuentemente Vía de la mano derecha, que consiste fundamentalmente en reducir al máximo el gasto de energía mediante la práctica de un sistema de ascesis-meditación, concentración, yogas etc.- capaz de crear una inquietud interior y una armonía entre el yo interior y el cosmos circundante, de tal forma que se produzca una especie de osmosis en la cual el tránsito de energía circula siempre de fuera hacia dentro.

En momentos de éxtasis profundo se tiene la sensación de romper las barreras entre el “adentro” y  “afuera”.

Esta posibilidad encuentra eco en las palabras de Platón sobre la armonía de las esferas o Pitágoras sobre la música celestial, ideas que expresan la percepción de un orden en el cosmos concebido como armonía, música, ritmo y medida, es decir, una Ley de sintonía exenta de contradicciones que gobiernan el Universo. En momentos de éxtasis profundo, provocado por la meditación o el clímax del orgasmo, se tiene la sensación de romper las barreras entre el “adentro” y  “afuera” y aparece una sensación de sintonía entre espacio propio de nuestra individualidad y el cosmos. Los místicos de todos los tiempos la han llamado a esa sensación Amor.

El vampirismo energético

La otra posibilidad de restablecer el equilibrio energético en nuestro interior es llamada Vía de la mano izquierda. En el terreno que nos interesa este estudio, esta vía consiste en realizar directamente un trasvase de energía de una persona a otra. Los textos clásicos del esoterismo recogen esta posibilidad que tiene rasgos siniestros y que derivan fenómenos tan conocidos y poco estudiados como el vampirismo energético.

magia8Quien cede energía, puede hacerlo voluntaria o involuntariamente, no hace falta esta complicidad ni su autorización. El taoísmo chino codificó perfectamente las modalidades y procedimientos del vampirismo sexual, pero en Occidente, fue el ya mencionado Aleister Crowley quien lo puso en práctica.

El taoísmo facilita una serie de consejos prácticos siempre destinados al hombre; la pareja debe ser mujer y tener menos de 30 años y no haber tenido hijos, cambiar con frecuencia de pareja y, sobre todo, evitar emitir semen. Es fundamental armonizar las respiraciones entre ambas parejas, abstraerse, el hombre fijará la atención sobre los riñones, notara fuerza que asciende por la columna y finalmente llegará al cerebro; la mujer sobre su corazón y senos y luego descender sobre los riñones, para finalmente terminar fijando la atención en el cerebro.

Las practicas paranormales son tan peligrosas como cualquier droga y crean adicción.

Otra técnica consiste en absorber el aliento del (o de la) pareja en el momento del orgasmo, así se absorbería la energía capaz de mantener el equilibrio y de evitar procesos asexualizadores. El hecho de que los textos insistan en cambiar frecuentemente de pareja implica un desgaste de los mismos y lo que puede tenerse como fenómeno de vampirismo, es decir, debilitamiento de una de las partes en beneficio la otra.

Pero la cuestión es esta: en el desierto cuesta menos vaciar un ánfora que llenarla. Las practicas paranormales –especialmente cuando se obtienen los resultados apetecidos– son tan peligrosas como cualquier droga y crean adicción: la Ouija, las consultas de Tarot, las sesiones espiritistas, etc. y estados obsesivos. En ellos, el protagonista no advierte los cambios producidos en su propia constitución interior y, por tanto, no considera necesario hacer nada para evitarlos e invertir la tendencia. Se llega así a situaciones irreversibles, en donde el sujeto tiende a un acomodamiento entre su progresivamente deformada constitución interior y sus hábitos sexuales. Estamos ante el caos de magos, videntes, y médiums, que progresivamente van variando los rasgos sexuales propios.

La vía peligrosa

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La Magia y la videncia son terrenos peligrosos. En otro tiempo fueron practicados por sacerdotes después de décadas de aprendizaje, educados a su vez, por otros sacerdotes que se beneficiaban de los conocimientos adquiridos a lo largo de siglos por linajes iniciáticos. La curiosidad a veces nos hace ser atrevidos y tocamos cosas prohibidas, si no tenemos los conocimientos necesarios, mejor será no tocar.

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