La estrella

La figura de la Diosa aparece en manifestación, es decir, no como el espacio circundante del cielo expuesto en el Atu XX, donde ella es la pura idea filosófica continua y uniforme, en este Arcano está personificada concretamente como una figura de apariencia humana. Se la presenta como dos copas, una dorada que sostiene en alto y con la que derrama agua sobre su cabeza (estas copas semejan pechos, pues como está escrito: «la leche de las estrellas de sus pezones; sí, la leche de las Estrellas de sus pezones».)

El Universo se reduce aquí a sus elementos últimos (Nos sentimos aquí tentados a hacer una cita de la visión del Lago Pascuaney, vacío, plagado de centellas…, pero «¡qué centellas!»).  Tras la figura de la Diosa se ve el globo celeste. Su rasgo más destacado es la estrella de Venus de siete puntas que parece declarar que la característica principal de su naturaleza es el Amor. Con la copa dorada vierte el agua etérea, que es también leche, aceite y sangre, sobre su propia cabeza, lo cual sugiere la renovación eterna de las categorías, las inagotables posibilidades de existencia.

estrella

La mano izquierda, que cuelga, sostiene una copa de plata con la que derrama el licor inmortal de la vida (este licor es el Amrita de los filósofos indios, el nepente y la Ambrosía de los griegos, el Alhajes y la Medicina Universal de los Alquimistas, la Sangre del Grial o, más bien, el néctar que es la fuente de esa sangre.)

Lo vierte sobre el punto de unión entre la Tierra y el Agua. Esta agua es el agua del gran Mar de Binah; en la manifestación de Nuith en un plano inferior, ella es la Gran Madre. Pues el Gran Mar roza las orillas de la Tierra fértil, como se representa con las rosas de la esquina inferior derecha del Arcano. Pero entre el Gran Mar y la Tierra está el «Abismo», y este se halla oculto por las nubes  que giran como prolongación de su cabello: «Mi cabello, los Árboles de la Eternidad».   

En la esquina superior izquierda del Arcano veremos la Estrella de Babalon, para algunas Escuelas Herméticas ella es Nuith; la Mujer Escarlata, la Ramera Sagrada que es la Señora del Atu XI. De esta Estrella, que está detrás de la Esfera Celeste, surgen los rayos ondulantes de la Luz Espiritual. El cielo mismo no es más que un velo ante el rostro de la Diosa inmortal.

Puede verse de todas las formas de energía en este Arcano todas son espirales. Zoroastro dice:  «Dios es quien tiene la cabeza de Halcón, es él quien tiene una fuerza espiral». Es interesante observar que este oráculo parece anticipar el presente Aeón, el Señor de la cabeza de halcón, y también el concepto matemático de la forma del Universo calculada por Einstein y su escuela. Las formas de energía proyectadas solo muestran caracteres rectilíneos de la copa inferior.

En este simbolismo podemos tomar consciencia de la doctrina que establece que la humanidad para ver toda la Belleza y Maravilla del Universo se debe a esta ilusión de rectitud. Es significativo que Riemann, Bolyai y Lobatchewsky resulten haber sido los profetas matemáticos de la Nueva Revelación. Pues la geometría Euclidiana se basa en el concepto de líneas rectas, y como se descubrió que era imposible demostrar el Postulado de Euclídes, los matemáticos empezaron a pensar que la línea recta no tenía una verdadera correspondencia con la realidad.

Podemos consultar:  El Libro de la Ley

«Yo doy alegrías inimaginables en la Tierra: certidumbre, no fe, durante la vida, en la muerte, paz indecible, descanso, éxtasis; nada pido en sacrificio.»

«Pero amarme es mejor que todas las cosas; si bajo las estrellas: si bajo las Estrellas de la noche quemas pronto en el desierto mi incienso ante mí, invocándome un corazón puro y con la llama de la serpiente en él, vendrás a acostarte un poco bajo mi seno. Por un beso estarás dispuesto a darlo todo, pero quien de una mota de polvo perderá todo en esa hora. Vosotros acumularéis bienes y abundancia de mujeres y especies; llevaréis finas joyas; superaréis a las naciones de la Tierra en esplendor y orgullo, pero siempre en mi amor y así vendréis a mi gozo. Os encargo seriamente que os presentéis ante mí con una túnica sencilla y cubiertos con un lujoso tocado. ¡Os amo! ¡Os anhelo! ¡Clara o púrpura, velada o voluptuosa! Yo que soy todo placer púrpura y embriaguez del sentido, os deseo. Poneos las alas y despertad el esplendor enroscado de vuestro esplendor ¡Venid a Mí!».

«En todas mis citas con vosotros», dirá la Sacerdotisa y arderán sus ojos de deseo cuando permanezca desnuda y deleitándose en mi templo secreto, ¡A mí! ¡A mí! Haciendo prender las llamas de los corazones de todos con su canto de amor».

«¡Dedicarme arrebatadores cantos de amor! ¡Quemadme perfumes! ¡Llevad joyas por mí! ¡Bebed por mi pues os amo! ¡Os amo!

Soy la hija de los párpados azules del Ocaso; soy el resplandor desnudo del voluptuoso cielo nocturno. ¡A mí! ¡A mí!. La manifestación de Nuith toca a su fin.

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