La Festividad de Todos los Santos

mujermagiaPara los cristianos, en el inicio del mes de noviembre se celebraban dos fiestas importantes de su calendario litúrgico: la celebración de Todos los Santos el 1 de noviembre y el 2 de noviembre, día de difuntos.

No deja de ser un eufemismo -y metafórico- que se denomine Fiesta de todos los Santos a una celebración donde más que recordar a los Santos propiamente dicho, se recuerda a nuestros familiares difuntos, incorporándoles así a nuestra gran familia celestial de los Santos Benditos, lo sean o no.

Para la ortodoxa doctrina cristiana, reflejada en el Catecismo, hay dos clases de santos: los que por haber sido canonizados están recibiendo culto en los altares y los que permanecen ignorados al carecerse de datos sobre ellos. Por este motivo la Iglesia Católica celebra la fiesta de “Todos los bienaventurados no canonizados» expresamente, ya tienen su fiesta o recuerdo propio.

Este día podemos recordar algún familiar nuestro que al igual que otros que no fueron canonizados pero nosotros les vemos como SANTOS.

Nuestra Tradiciones están unidas a las geografías de los pueblos, incluso en ocasiones a las políticas de un Estado.

Hay infinidad de escritos y leyendas haciendo alusiones del Día de Todos los Santos o Día de Difuntos, Un ejemplo seria el Salmanhim Celta, este se extendía desde Francia a Italia y desde el Norte de Asia menor, ya que el día 1 era para este pueblo el inicio del Año Nuevo.

Cuando hablamos de tradiciones celtas hay que decir que ellos no creen en la muerte ni siquiera en la reencarnación por ello celebraban el día de la Resurrección: «Ciclos acaban para que nuevos comiencen”.

No diremos el esfuerzo de la Iglesia por cristianizar las ceremonias celticas. Como es sabido por todos, la Iglesia no erradica pero si cambia de estrategia, dejándolo como está ahora (día de todos los santos y día de difuntos).

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Ilustración de Rodrigo Santos

SIMBOLOS Y SUPERSTICIONES ETERNAS

Uno de nuestros Ritos más antiguos es el de ir a los  cementerios y adornar las tumbas de nuestros difuntos.

Otra supervivencia de Ritos Antiguos es la de besar primero a la tierra y arrojarla después sobre el féretro de algún familiar. Esto es ya casi historia. (Ya casi no enterramos).

En Galicia tenemos varios milladoiros o humilladeros. Estos en la antigüedad servían de tumbas para muchos caminantes que morían por los caminos y no eran reclamados sus cuerpos. Hoy en día podemos visitar en Andrés de Teixero (A Coruña) uno de los más famosos. Y otro es el que separa la Maragatería del Bierzo, en Foncebadón (León) dentro del Camino de Santiago.

Si analizamos todas las supersticiones veremos que casi todos son designadas por un mismo patrón: por un lado, se relaciona con el ancestral y simbólico viaje de Ultratumba y, por otro, se crea cierto fenómeno espectacular pretendiendo abrir, en ambas direcciones, una puerta de comunicación entre el mundo de los vivos y los muertos, entre el mundo visible y el mundo de lo invisible. Los comportamientos son similares, salvo que en algún caso su manifestación es nocturna…

Ramón Gómez de la Serna señaló esta dicotomía en una acertada greguería:

“Solo al morir nos acordamos que ya estuvimos muertos antes de nacer».

 

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