Magia, Sexo y Homosexualidad (Parte I)

Es frecuente encontrar en el Mundo de los Magos, Videntes y Médiums, a individuos con rasgos propios de su sexo alterados y esto es válido tanto para hombres como para mujeres. Se diría que el ejercicio de la Magia  y la videncia provocan “efectos secundarios”, el principal de los cuales alteraría las pautas estándar de la sexualidad.

Unos como el Mago y Satanista británico Aleister Crowley aumentaron de manera desmesurada su sexualidad; otros, por el contrario, como la misma fundadora de la Sociedad Teosófica, H.P. Blavatsky, daban la impresión de haberse asexuado.

Aquí nos preguntamos ¿Las alteraciones de la sexualidad son derivadas de prácticas mágicas o videncia, o, por el contrario, los individuos que las poseen de partida son más proclives a este tipo de prácticas paranormales?

El mito del andrógino

magia2
Varias doctrinas tradicionales admiten que en el estado ordinario no existía diferencia sexual. Platón, para ilustrar esta creencia, explica en “El Banquete” su concepción mágica de la sexualidad.

Los primeros seres no tenían roles sexuales diferenciados: eran andróginos, poseían los dos sexos. “Su corazón alimentaba orgullosos propósitos”, en efecto quisieron alzarse contra los dioses y ser como ellos.

Los dioses para neutralizar su potencia los dividieron en hombre y mujer. A partir de este mito Platón explica el impulso erótico: el hombre y la mujer verían en su unión sexual, un eco ancestral, remoto, de su unión ordinaria: el acto sexual es la forma de reconstruir su unidad andrógina perdida. La Biblia reproduce el mismo episodio en el mito de Adán, este se encuentra solo, no hay diferenciación sexual. Dios crea a la mujer separando una parte de Adán. De esta diferenciación deriva la “caída”.

En estos mitos, el andrógino era fuerte y poderoso y perdió sus cualidades al diferenciarse sus dos naturalezas; recomponiendo tal unión, volverá a gozar del mismo poder. El transito del andrógino a la pareja, supone un descenso de la Unidad y Dualidad, es decir, a la contradicción y al conflicto. Recomponer la Unidad supone situarse en disposición de competir nuevamente con los dioses.

Esta idea apareció en la historia de las ideas antes y después de que Platón enunciara el mito del Andrógino. Las corrientes presocráticas, el taoísmo y la alquimia entre otros, ya habían promovido idéntico orden de ideas.

El concepto alquímico del andrógino

magia3
Es suficientemente conocido por todos el signo del ying-yang, en el que dos figuras interpenetradas forman la unidad. Sus dos colores, blanco y negro, acentúan la polaridad. Menos conocidos, pero acaso más completo, es el símbolo alquímico del andrógino.

La segunda fase de la Obra Alquímica culmina con el llamado Matrimonio Filosofal.   Básicamente la operación consiste en unir una parte masculina y otra femenina. Esta corresponde al espíritu, al bagaje mental y volitivo del sujeto, el cual, depurado a través de las técnicas de ascesis, deja de sufrir la atracción de la materia para liberar un estrato más profundo, el alma.

Ahora bien, mientras que el espíritu se sitúa bajo el signo de lo femenino, el alma se identifica con lo masculino. Aquí el concepto “femenino” es tomado en su acepción lunar o acuosa: la mente es cambiante como la Luna y fluida como el agua, difícil de fijar, sin luz ni forma propia. Su forma propia depende del recipiente que la contiene. En cuanto al alma, es estable, serena e inmutable, luminosa.

La unión de ambos principios da paso a la tercera fase de la Obra Alquímica, en la que una vez resueltas las contradicciones se trata sólo de profundizar en la misma dirección a través de operaciones de nombre significativo como la multiplicación que reforzará las cualidades adquirirá por totalidad (unidad) reconstruida.

Será a partir de esas operaciones cuando el alquimista logre realizar fenómenos paranormales: transmutaciones, clarividencia, ubicuidad, etc.

Ir de la dualidad a la totalidad, supone situarse fuera de las coordenadas en las que se desarrolla la primera: espacio y tiempo. Ahora bien, para ello, es condición llevar a buen término estas “bodas filosofales”, el matrimonio hermético o el andrógino perfecto.

magia4

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *