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CUERPO Y COSMOS

Cuando decimos Mesoamérica nos referimos a un concepto cultural
más que geográfico. Para esta civilización se podría citar la importancia del cultivo del Maíz, que era su forma de
sustento fundamental, se dedicaron al estudio del tiempo y a los conocimiento de Astronomía, y formaron una organización estatal. Sobre estos elementos, los Pueblos Mesoamericanos fueron elaborando, a lo largo de milenios y con variantes, teorías sobre la vida y la muerte.

LA DUALIDAD VIDA Y MUERTE

Dentro de la concepción mesoamericana de la dualidad los elementos contrarios – lo femenino y lo masculino, el día y la noche, la luz y las tinieblas, el agua y el fuego- forman una unidad indisoluble. En este concepto de pensamiento debe entenderse la dualidad fundamental, la vida y la muerte. Al igual que en la naturaleza, en la que suceden una estación húmeda y fértil y otra seca y otra descarnada, la vida y la muerte forman un ciclo perenne. También el dios del maíz muere para poder resucitar como
planta y Quetzalcóatl ha pasado por el inframundo, después de su autoinmolación en el fuego, antes de resurgir como Venus, la estrella matutina. La concepción de que la vida no es posible sin la muerte, y que por ello son dos caras de la mismo proceso vital
aparecen en esculturas que poseen una mitad ser vivo y otra descarnada.
Frecuentemente representadas, este tipo de figuras hacen su aparición en el periodo pre plástico y se mantiene hasta los aztecas. La muerte asociada al sacrificio y frecuentemente representada por las calaveras es entendida en sentido positivo, porque es la condición necesaria para que continúe el ciclo de la energía en el Universo y por tanto la cadena de generaciones de seres vivos.

LOS RITOS

Los ritos eran en forma de comprensión del Universo y su práctica, los ritos permitían mantener el orden del Cosmos. Toda la población, desde las jerarquías gobernantes al campesinado participaba de los Ritos, a los que se dedicaba un gran esfuerzo. Los ritos de fertilidad aseguraban las cosechas y la reproducción de animales y seres humanos; los ritos cósmicos estaban dedicados a las divinidades astrales y aseguraban el orden universal; los ritos funerarios permitían la vida más allá de la muerte y ayudaban al difícil tránsito al mundo de los muertos.

SACERDOTES DIRIGIENDO UN RITUAL PARA EL PUEBLO

En las culturas marcadas por la religiosidad, los sacerdotes tenían una especial importancia social, provenían de las clases elevadas y llevaban una vida ascética, de penitencia y oración. Como intermediarios entre los hombres y el mundo sobrenatural
poseían la sabiduría del cómputo del tiempo, la escritura, la mitología y los ritos. En la cultura azteca el número de sacerdotes era muy elevado, dado que su fiesta comprendía procesiones, danzas, cantos, ofrendas y sacrificios. Los sacerdotes también interpretaban los libros sagrados para predecir el futuro.

La enfermedad asociada a lo sobrenatural

La enfermedad era considerada un desequilibrio, una ruptura de la armonía, un indicio que la relación con los dioses o los antepasados se había alterado.
Algunas divinidades podían producir enfermedades: fundamentalmente los dioses del inframundo. También se pensaba que los hechiceros atrapaban el alma o el sobrenatural de la persona para producirle la enfermedad. El exceso sexual o la
embriaguez, que suponía una ruptura con el orden del mundo natural y sobrenatural, llevaban consigo su castigo en la enfermedad. Los sacerdotes consultaban el calendario
ritual para averiguar la causa del mal y la cura incluía rituales de purificación, como confesiones o baños. Las deformidades eran signos de intervención divina y se creía que quienes las ostentaban tenían un poder sobrenatural, porque habían sido tocados por los
dioses. Enanos o jorobados, considerados mediadores entre humanos y los dioses, estos siempre estaban presentes en el arte de las figuras preplasticas. Los olmecas representaban enanos sosteniendo el cielo, y entre los mayas y aztecas estaban asociados
con divinidades de la lluvia y la fertilidad. Los tuertos representados con un ojo cerrado y la nariz y la boca torcida hacia a un lado, probablemente también eran identificados con los dioses de la lluvia.

Reencarnación en los Pueblos de Tradición (II)

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Tanto los Maoríes, de Nueva Zelanda, como los ifugaos de Filipinas, los dayak de Borneo y muchas otras tribus son capaces de recitar el nombre de sus antepasados remontándose al menos en vente generaciones. Para ellos la inmortalidad es ser recordado por los vivos. En consecuencia, si la vida de una persona deja que desear, tal vez corra el riesgo de morir sin que los vivos lloren y le proporcionen las energías precisas para seguir viva para hacer el viaje hacia la transformación y para asegurarse su inmortalidad. Y si el infierno existe, entonces el verdadero infierno quizás sea verse morir por falta de energías que emanan de los vivos. Y si el paraíso existe, es de amor y de remembranzas

Para los pueblos de tradición, esto también es cierto en el caso de los dioses, ya que hemos sido creados a su imagen y semejanza (y así cerramos el círculo: de lo divino a seres humanos; de seres humanos volvemos a lo divino). Estos pueblos creen que los mismos dioses desaparecen cuando los humanos ya no les honran; cuando las gentes no los necesitan más y se desvanecen en sus recuerdos, y entonces los dioses pierden su inmortalidad.

Una vez dijo un cazador de cabezas de Borneo: «Los dioses nos necesitan tanto como nosotros a ellos. Son nuestra esperanza de una vida mejor, y nosotros somos su inmortalidad. Nos han creado para que los alimentemos con nuestras ofrendas y para existir gracias a las energías de nuestra Fe; a cambio ellos han creado La naturaleza para que nosotros los alimentemos y el paraíso donde viviremos como dioses.»

Si hay algo que aprender de los pueblos de tradición, yo haría mención sobre el valor que conceden a la muerte porque es lo que da a la vida un valor mayor.

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Eliphas Levi escribió: «Amar la vida más intensamente de lo que uno teme a las amenazas de la muerte, es merecer la Vida».

Me dirijo a las Sociedades Modernas: ya no vemos la muerte cara a cara, incluso evitamos utilizar la palabra. En lugar de decir»ha muerto» decimos «se ha marchado», «nos ha dejado». «le hemos perdido» y demás frases. Empleamos el término seguro de vida cuando deberíamos utilizar el seguro de muerte, ya que este es su propósito. Velamos a nuestros muertos en la sala funeraria, envueltos en suaves oleadas de música clásica, maquillados para devolvernos el color de la vida y perfumados para disfrazar el olor a la muerte. La muerte es un fenómeno que se oculta; intentamos creer que somos inmortales.

Todo en nuestra sociedad refuerza tal creencia. Por ejemplo, las tarjetas de crédito nos aseguran que aun viviremos al cabo de un mes; ¿Por qué si no se da este plástico el banquero? Comprar un coche a plazos pagaderos a tres años y una casa en treinta, nos proporcionan un crédito de vida por tres, por treinta años; de lo contrario ¿nos daría este crédito el banco? Suscribimos planes de jubilación porque dicen que a los sesenta y cinco años nos reintegraran el dinero invertido. Confiamos algún día en recuperar la infancia perdida, pero vivimos pendientes de cómo viviremos mañana, del próximo fin de semana, las vacaciones, del aumento de sueldo, y así Etc… Y al morir, gritamos en silencio la vida es demasiado corta.

Quizás mientras estamos vivos, no sepamos que nos espera después de la muerte; tan solo nos queda especular, por tanto yo os recomiendo vivir la vida de manera que, si hay algo después de la muerte, nuestras almas formen parte de este estado de transformación, sea cual será. Es decir, elegir vivir la vida en plenitud de amor y de pasión, ya que es un deber de persona viva; elije recordar lo que sois y la capacidad que podáis tener para efectuar este cambio, sería terrible no intentarlo; elegir que sois vuestro propio yo, vuestra religión sea la que sea que profeséis, ha de ser el amor que incluye el respeto, la conmiseración y la comprensión, amor a mi pareja, por vuestros hijos, familia y la gente que os rodea; y aceptar que vuestra libertad termina donde empieza la de los demás.

Palabras Sabias: creo firmemente que cuando muramos, Dios y la inteligencia Cósmica o Ella solo hará una pregunta:

Te he dado la Vida. ¿Qué has hecho con ella?

La muerte no existe

Como vamos a entrar en Noviembre, mes de difuntos, he querido que diéramos un paseo con nuestra imaginación, por los planos superiores, o sea el Mundo de la Inmortalidad.

Para poder pasear por este Mundo con mayor comprensión, he seleccionado dos Arcanos del Tarot, que expresan de una manera muy clara nuestro paso por la vida: mientras a uno lo llamamos Loco, el que camina con gran alegría por la vida, y poco a poco nos acompaña hacia la inevitable muerte física; El otro es el encargado de acompañarnos a cruzar el Mundo del inconsciente, o sea, el del Más Allá.

Como para muchos de nosotros la muerte no existe, hablaremos de la transformación.

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La Transformación

En primer lugar observaremos que el Arcano del Loco no tiene número, y si no tiene número no hay normas para él. Y en segundo lugar vemos que el Arcano de la calavera no tiene nombre, si no tiene nombre por tanto no existe la Muerte.

En el fondo no dejan de ser dos caras de la misma moneda, simplemente contemplando su ubicación, en uno dormimos cada noche y nos despertamos cada mañana, y en el otro ya no nos despertamos…

Observando la calavera vemos un rostro humano, anunciándonos que más allá de la Muerte hay una nueva existencia, es decir Vida después de la Muerte.

Y la pregunta que nos hacemos es: ¿Tenemos miedo a la Muerte?

Y una posible respuesta podría ser: Cuando el Hombre venza el miedo a la Muerte ya no le temerá a nada.

La Festividad de Todos los Santos

mujermagiaPara los cristianos, en el inicio del mes de noviembre se celebraban dos fiestas importantes de su calendario litúrgico: la celebración de Todos los Santos el 1 de noviembre y el 2 de noviembre, día de difuntos.

No deja de ser un eufemismo -y metafórico- que se denomine Fiesta de todos los Santos a una celebración donde más que recordar a los Santos propiamente dicho, se recuerda a nuestros familiares difuntos, incorporándoles así a nuestra gran familia celestial de los Santos Benditos, lo sean o no.

Para la ortodoxa doctrina cristiana, reflejada en el Catecismo, hay dos clases de santos: los que por haber sido canonizados están recibiendo culto en los altares y los que permanecen ignorados al carecerse de datos sobre ellos. Por este motivo la Iglesia Católica celebra la fiesta de “Todos los bienaventurados no canonizados» expresamente, ya tienen su fiesta o recuerdo propio.

Este día podemos recordar algún familiar nuestro que al igual que otros que no fueron canonizados pero nosotros les vemos como SANTOS.

Nuestra Tradiciones están unidas a las geografías de los pueblos, incluso en ocasiones a las políticas de un Estado.

Hay infinidad de escritos y leyendas haciendo alusiones del Día de Todos los Santos o Día de Difuntos, Un ejemplo seria el Salmanhim Celta, este se extendía desde Francia a Italia y desde el Norte de Asia menor, ya que el día 1 era para este pueblo el inicio del Año Nuevo.

Cuando hablamos de tradiciones celtas hay que decir que ellos no creen en la muerte ni siquiera en la reencarnación por ello celebraban el día de la Resurrección: «Ciclos acaban para que nuevos comiencen”.

No diremos el esfuerzo de la Iglesia por cristianizar las ceremonias celticas. Como es sabido por todos, la Iglesia no erradica pero si cambia de estrategia, dejándolo como está ahora (día de todos los santos y día de difuntos).

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Ilustración de Rodrigo Santos

SIMBOLOS Y SUPERSTICIONES ETERNAS

Uno de nuestros Ritos más antiguos es el de ir a los  cementerios y adornar las tumbas de nuestros difuntos.

Otra supervivencia de Ritos Antiguos es la de besar primero a la tierra y arrojarla después sobre el féretro de algún familiar. Esto es ya casi historia. (Ya casi no enterramos).

En Galicia tenemos varios milladoiros o humilladeros. Estos en la antigüedad servían de tumbas para muchos caminantes que morían por los caminos y no eran reclamados sus cuerpos. Hoy en día podemos visitar en Andrés de Teixero (A Coruña) uno de los más famosos. Y otro es el que separa la Maragatería del Bierzo, en Foncebadón (León) dentro del Camino de Santiago.

Si analizamos todas las supersticiones veremos que casi todos son designadas por un mismo patrón: por un lado, se relaciona con el ancestral y simbólico viaje de Ultratumba y, por otro, se crea cierto fenómeno espectacular pretendiendo abrir, en ambas direcciones, una puerta de comunicación entre el mundo de los vivos y los muertos, entre el mundo visible y el mundo de lo invisible. Los comportamientos son similares, salvo que en algún caso su manifestación es nocturna…

Ramón Gómez de la Serna señaló esta dicotomía en una acertada greguería:

“Solo al morir nos acordamos que ya estuvimos muertos antes de nacer».